Está permitido fallar

Viendo que se acerca el final del mes de enero, he recordado lo propósitos de año nuevo que nos planteamos hace apenas tres semanas: Ir al gimnasio, estudiar inglés, dejar de fumar, comer sano… ¿Cuántos de vosotros escribisteis una lista de buenos propósitos para este nuevo año? 

Otra preguntilla, ¿los estáis cumpliendo?

Hace unas semanas os comentaba que soy partidaria de elegir uno o dos de esos retos que queremos alcanzar porque de esa forma nos es más sencillo focalizar nuestra atención y llevarlo a la práctica.  Aún así, siempre pueden surgir imprevistos y dificultades que nos apartan de nuestro objetivo y muchas veces, “fallar” una vez nos hace apartarnos de ese camino, lo que nos hace olvidarnos de los buenos propósitos y aparcarlos hasta el año siguiente.

No hay que esperar tanto. Es más, está permitido equivocarse, es parte del aprendizaje. Si en tu camino hacia la consecución de una meta sientes que fallas un día, dos o una semana, analiza qué fue lo que te hizo apartarte de él. También de los errores se aprende, la mayoría de las veces, incluso más que de los aciertos, y analizándolos podrás readaptar tu camino.

Por ejemplo, si te has propuesto salir a correr todos los días, pero te está costando demasiado y ni poniéndote una alarma diaria lo consigues, a lo mejor es que no te gusta correr. En ese caso, te puedes preguntar por qué decidiste implementar este hábito. Si el motivo es hacer ejercicio diario, puedes encontrar otras formas de hacerlo que se adapten mejor a ti. Hay muchas opciones, sólo encuentra la tuya.

¡Ánimo con esos propósitos de año nuevo! Siempre estás a tiempo de retomarlos 😊

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