La brújula interior – Alex Rovira

Me he empezado a leer un nuevo libro: “La brújula interior” de Alex Rovira. Aún no lo he terminado, pero a cada capítulo que leo me doy cuenta de que sigue estando de actualidad. En él, el autor hace una serie de reflexiones sobre cómo vivimos la vida. Lo hace a modo de cartas breves dirigidas a un supuesto jefe al que pide ayuda para resolver una serie de dudas existenciales que, posiblemente, compartimos todos.

Creo que no me equivoco si digo que una gran mayoría de personas sueña con tener una vida mejor y muchas veces, esto está relacionado con el tiempo que pasamos trabajando «sin disfrutar de la vida». Hay quien sueña con que le toque la lotería y no tener que trabajar nunca más, pero si encontramos el trabajo de nuestros sueños, ese que nos encanta realizar, ese que nos aporta la satisfacción de estar donde queremos estar y que consigue que se nos pasen las horas casi sin darnos cuenta, entonces quitaremos la connotación negativa de la palabra trabajo y empezaremos a disfrutar con lo que hacemos. La pregunta es, ¿por dónde empiezo?

La rutina apaga nuestra creatividad y con ella, olvidamos nuestras habilidades innatas. Es como si nos metiéramos en un engranaje que no se pudiera cuestionar y perdiéramos nuestra capacidad de plantearnos si quiera, si estamos yendo en la dirección que queremos. ¿Sabías que repetimos el 90% de las actividades que hacemos en cada jornada laboral? Esto hace que cada día sea igual al anterior y, por lo tanto, esto prolongado en el tiempo hace que dejemos de utilizar nuestros talentos y los guardemos en un baúl que acabamos olvidando que tenemos.

Para tomar las riendas de nuestra vida y decidir conscientemente hacia dónde nos queremos dirigir es necesario que apaguemos el ruido exterior que nos distrae y empezar a escuchar nuestra música interior.

En la carta número 10, Alex Rovira propone volver a reconocernos a nosotros mismos. Se trata de buscar e identificar nuestras fortalezas:

<<Para identificar nuestras fortalezas, lo primero que conviene tener en cuenta es que la mejor, más completa, profunda y veraz definición de uno mismo o una misma llega cuando no existen ni el miedo ni sus derivados, como la angustia en todas sus vertientes: de abandono (me dejarán, me despedirán, me quedaré solo), de impotencia (no valgo, no sé hacerlo, no lo lograré) o de identidad (no sé quién soy).>>

Para hacerlo, el autor recomienda primero escucharnos y reconocer en nosotros aquellas habilidades que sabemos que tenemos. A continuación, para completar la lista, aconseja preguntar a aquellas personas que nos aprecian, y tienen una actitud positiva ante la vida, acerca de lo positivo que ven en nosotros. Lo que recopilemos nos dará información sobre nuestras fortalezas en el presente.

Sin embargo, estas habilidades no son las únicas que tenemos. En nosotros también están las habilidades que hemos tenido en edades anteriores y que hemos relegado al baúl de los recuerdos. Si repasas edad por edad aquello que fuiste capaz de hacer en los años anteriores, te darás cuenta de que eres la suma de todas esas fortalezas.

Hay que darse cuenta de lo que puedes y no puedes hacer. Pero, no te engañes, hay cosas que puedes hacer que has creído que no podías y, al contrario. Sé honesto contigo mismo y date cuenta de todo tu potencial. Así, también podrás definir con mayor claridad cuáles son tus auténticos sueños y empezar a construir puentes hacia ellos.

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