¿Eres feliz en algún momento de tu jornada laboral?

El otro día el profesor de inglés nos hizo esta pregunta en clase y nadie respondió que sí. Es triste, ¿no crees? Incluso aunque no sea el trabajo de tu vida, estoy segura de que habrá momentos del día en los que disfrutes de tu trabajo. Siempre hay actividades que nos gustan más que otras, ¿por qué no fijarnos en las que nos gustan? Creo que mientras encontramos el trabajo de nuestros sueños debemos saber apreciar el que tenemos. Si empezamos a estar bien en nuestro empleo actual, los nuevos trabajos que aparezcan en nuestra vida nos harán sentir bien. Es cuestión de energía, nuestros pensamientos actúan sobre nuestra realidad.

No sé por qué, me da la sensación de que tenemos miedo a decir que nos gusta nuestro trabajo. Creemos que nos mirarán raro si nos levantamos por la mañana entusiasmados porque vamos a trabajar. Pero, ¿no es eso lo que pretendemos al buscar el trabajo de nuestros sueños? ¿Por qué no empezar valorando lo que ya tenemos? Aunque sea por pequeños detalles como ponerte en contacto con un cliente que te cae bien. ¿Sabes? Puede que pienses que estás en el lugar equivocado y que cuando cambies de empleo todo será perfecto, pero incluso si te dedicas a tu afición favorita, habrá días en los que te cueste levantarte para empezar la jornada y habrá cosas que no te apetezca hacer. Como todo en la vida, el cómo te enfrentes a esas situaciones dependerá de tu actitud, de cómo decidas verlo. Y eso lo cambiará todo.

Empieza a rescatar esas pequeñas cosas que te hacen sonreír en tu día a día. Si lo intentas, puede que te sorprenda el cambio.

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