Pon un cartel luminoso que te enseñe el camino

Hoy empiezo con algo que dijo Walt Disney: “Pregúntate si lo que estás haciendo hoy, te llevará a donde quieres llegar mañana”.

Es una idea potente. De pronto es como si hubiera un terremoto bajo los pies. ¿Lo que estoy haciendo hoy me puede llevar a donde quiero estar mañana?

Para saberlo, lo primero de todo es saber dónde quiero estar mañana. ¿Te has parado a pensarlo? ¿Te has parado alguna vez a definir cómo te gustaría que fuera tu vida de aquí a diez años por ejemplo? Y no me refiero fantasear con aquello que echamos en falta soñando que un día llegará sino a trazar un plan.

Es posible que sientas que la vida tiene sus ritmos y que no se puede controlar absolutamente todo lo que en ella sucede. Sin embargo, sí hay algo que puedes hacer: Los sueños se pueden traducir como metas, y para alcanzar una meta u objetivo el primer paso es escribirlo en un papel. ¿Por qué? Porque por nuestra mente pasan alrededor de 60.000 pensamientos al día y tal y como vienen, se van. Cuando escribimos nuestros objetivos es como si les pusiéramos un letrero luminoso para que nuestro subconsciente le preste atención. Es su manera de saber que ese pensamiento en concreto es más importante que los otros 59.999 pensamientos.

Cuando te decidas a rescatar un sueño de entre la maraña de pensamientos, vas a empezar a reconocer señales que te ayudarán a discernir el camino que te puede llevar hasta él. Así, por ejemplo, si deseas cambiar de domicilio, de pronto serás más receptivo a los carteles de “se vende” colgados en los balcones y portales de la calle. Prestarás más atención a los programas de televisión donde enseñan casas, o a las conversaciones que os lleguen sobre mudanzas. Te abrirás a esa información que siempre ha estado ahí, pero a la que no has prestado atención.

Por lo tanto, hoy te invito a pensar y escribir al menos un sueño, un objetivo o una meta que desees alcanzar en tu vida. Pon ese cartel luminoso que le diga a tu subconsciente que eso es importante para ti.

Si quieres ir un poco más lejos, en un segundo paso, junto a ese deseo, puedes poner una fecha de realización. ¿Cuándo te gustaría que se hubiese cumplido?

Por último, si te animas a ello y estás realmente comprometido, tal vez te ayude crear una presión positiva que te anime a alcanzar ese sueño. Puede ser eso que llaman “un compromiso público” donde haces saber a otras personas cuál es tu objetivo y cuándo deseas haberlo llevado a cabo. Eso sí, si decides compartir tu reto, sé cuidadoso con quién lo compartes porque habrá quien te anime a seguir adelante y también quien te quite las ganas de hacerlo.

Puedes hacerlo como quieras. Puedes hacer los tres pasos, sólo uno, dos de ellos o ninguno. Tanto si este es tu momento, como si no lo es, está bien. Ahora ya sabes un truco que puedes poner en práctica cuando así lo desees.

Gracias por seguir ahí. ¡Hasta la semana que viene!

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