El águila que se creía una gallina

¿Os imagináis que existiera un libro capaz de leer vuestros pensamientos y de interpretar vuestras emociones y que, además, os ayudara a avanzar en vuestra vida? Sería una especie de libro psicólogo o libro amigo ya que sería capaz de mantener una conversación contigo y aconsejarte cuando ante la vida no supieras por dónde avanzar. En la novela de Marta Ligioiz “Curso de vuelo para constructores de sueños” la protagonista encuentra un libro así. La chica está pasando por un mal momento en su vida y un día, por casualidad, encuentra este “libro-sabio” que le ayuda a empezar a tomar decisiones para empezar a cambiar.

Hoy os quiero leer un fragmento en el que este “libro sabio” le cuenta un cuento y hace una reflexión que me ha gustado. El fragmento dice así:

La vida evoluciona porque las personas también lo hacen. No te conformes.

Te contaré una historia.

Un huevo de águila cayó en un gallinero. Cuando los pollitos y la cría de ave razpaz nacieron, todos fueron alimentados y cuidados por igual. Pasó el tiempo y la pequeña águila creía ser una gallina. Imitaba todos sus movimientos y repetía el esquema establecido.

Portada del libro "Curso de vuelo para constructores de sueños"

Portada de «Curso de vuelo para constructores de sueños»

A veces miraba el cielo, admiraba el vuelo de aquellas aves que lo surcaban y pensaba qué hermoso debía de ser volar así. Sentía un fuerte impulso. Volar, oh, volar. En ocasiones creía que podría llegar a hacerlo. “Ilusa de mí, aspirar a lo que no soy. Pero entonces, ¿por qué intuyo que tal vez podría? ¿Por qué tira de mí con tanta fuerza?”. Entristecida, abandonaba aquella utopía, pensaba que era una gallina y debía aceptarlo.

Pasó su vida en el gallinero. Nació, vivió y murió como gallina. Y nunca lo fue.

La ignorancia y el miedo, el sentirte atada a un pasado con sus convencionalismos, el creer que tienes que repetir lo mismo no te permitirá volar. Tu gallinero son las ideas preconcebidas que te atan. Cada persona es un tesoro particular, una pieza de un puzle, es especial, diferente, con algo único que aportar al resto. Si no lo hace, quedará un hueco vacío, su riqueza no se habrá manifestado.

Como decía Wayne Dyer, “no te mueras con tu música dentro de ti”.

Seguimos la semana que viene.

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1 respuesta a El águila que se creía una gallina

  1. sbtn dijo:

    Hermosa historia y muy pedagógica.

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