Busca tu propia aprobación

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Últimamente he observado nuestra necesidad de reconocimiento por parte de los demás. Esto es algo que siempre ha estado ahí pero ahora con las nuevas tecnologías creo que se hace más evidente al observar cómo nos comportamos en las redes sociales buscando esos “likes” o “me gusta” al subir una foto, un artículo o cualquier otra cosa.

Aunque creamos que no, buscar el reconocimiento de los demás puede hacernos tomar decisiones en base a lo que los demás piensen de nosotros y no en base a nuestros propios valores. En lugar de eso, párate un momento y siente qué es realmente importante para ti. Respira y toma consciencia de eso. Cuando lo tengas claro y te decidas actuar en consecuencia, adquirirás una gran fuerza interior que te empujará hacia adelante. Puede que esa decisión te aleje de algunas personas que están en este momento en tu vida. Sin embargo, cuando te pongas a recorrer tu propio camino, descubrirás que hay otras personas que caminan a tu lado.

Por eso, deja de buscar el reconocimiento fuera y empieza a reconocer tú tu propia valía. Haz eso que te hace feliz, que te hace sentir bien por dentro. Aunque pienses que nadie de tu edad lo haría, aunque lo creas tonto o superficial o que no lo van a entender. ¿Qué más da? Vive tu vida. Es tuya y nadie más la puede vivir por ti.

¿Recuerdas la historia de la familia y el asno?

Había una vez un matrimonio con un hijo que decidió viajar en busca de mejor fortuna. Así pues, cogieron su burro, montaron en él al niño y se pusieron en camino.
Al llegar al primer pueblo oyeron cómo la gente comentaba; “Hay que ver qué niño más sinvergüenza. Él va cómodamente montado en el burro, mientras sus padres, ya mayores, van caminando.”
Cuando se alejaron de allí, la mujer le dijo al marido: “No podemos permitir que hablen mal del niño”. Por eso decidieron que el niño se bajara del burro y que en su lugar se subiera la madre.

Al llegar al pueblo siguiente, de nuevo oyeron a la gente que decía: “Pobre hombre, seguro que está cansado de trabajar y va andando mientras su mujer va muy cómoda en el burro. Y pobre niño… Pero claro, ¿Qué se puede esperar de una madre así?”.

Disgustados por los comentarios de la gente del pueblo, decidieron que lo mejor era subirse los tres en el burro.

Al llegar al pueblo siguiente, cuál no sería su sorpresa cuando oyeron comentar: “Mirad que tres bestias, son más animales que el animal que los lleva. ¡Le van a partir el lomo al pobre burro!”.

Ya no sabiendo qué hacer para evitar las críticas de los aldeanos decidieron que lo mejor era bajarse los tres del burro y seguir todos andando.

Después de un rato caminando llegaron a otro pueblo, y nada más entrar en él, tuvieron que soportar cómo la gente se reía y comentaba: “Hay que ver qué tres más tontos. Ellos van caminando cuando tienen un burro que podría llevarlos. Pardillos”.

Moraleja: hagas lo que hagas en tu vida, siempre habrá alguien que hable mal de ti. Por lo tanto, lo mejor es hacer siempre lo que te dice tu conciencia, y dejar que los demás hablen lo que quieran. Quien va por la vida buscando siempre el aplauso de los demás, no sólo no lo va a conseguir, sino que además no habrá vivido su propia vida.

¡Seguimos la semana que viene!

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