Carta a tu yo futuro

Seguro que más de una vez os habrá pasado que cuando volvéis a coincidir con alguien a quien hace años que no veíais lo notáis cambiado, diferente. Esto es frecuente con los niños que crecen en un abrir y cerrar de ojos y por poquito que os despistéis, casi no los reconocéis si os encontráis por la calle. Pero también os habrá pasado que vosotros hayáis sido ese niño al que ven muy cambiado. Tú te miras al espejo cada día y no te parece ver grandes diferencias con el día anterior, pero para quien hace tiempo que no ves, puede que incluso no te reconozca.

El aspecto físico cambia, es natural, pero, ¿y por dentro? ¿Percibimos nuestro crecimiento interior? Eso cuesta un poquito más verlo. Sabemos que ya no somos los niños que fuimos e incluso, si nos paramos a pensar, nos daremos cuenta de que tampoco somos los mismos de hace tres, dos o un año. Si seguimos viviendo en la misma ciudad, en la misma casa y trabajando en el mismo sitio, parecerá que nuestra vida no haya cambiado en nada.

Hay un ejercicio muy sencillo que nos permite darnos cuenta de todo lo que hemos evolucionado a lo largo del plazo que nos pongamos previamente. Consiste en escribir una carta a tu “yo” del futuro. Se puede escribir felicitándote por todos tus éxitos que hayas obtenido en el futuro o describiendo lo que deseas haber alcanzado en ese tiempo. La carta puedes escribirla para “recibirla” en el plazo de un año, dos, tres, cinco, diez… lo que tú consideres. Según dicen, cuando pasado ese tiempo vuelves a leer tu carta y recuerdas los sueños que tenías al escribirla, te sorprendes de todo lo que ya has alcanzado. Si te animas a escribirte una carta de estas características, te recomiendo que el plazo de entrega sea de un año. Si en un año ves cambios, ¡imagínate en 5 ó en 10!

Si la vida es cambio, creo que, al escribirte la carta, tomas conciencia de hacia dónde quieres ir y lo que quieres conseguir y, de alguna manera, te comprometes a mejorar tu vida, a dar los pasos necesarios para llegar a ver los cambios que deseas en ella. Sea como fuere, es un buen ejercicio que te ayuda a reflexionar y te motiva para seguir hacia adelante.

Esta entrada ha sido publicada en Reflexiones y etiquetada como , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.