En los momentos bajos

Somos humanos y como tales podemos tener días buenos y días malos. Debemos procurar hacer que los malos tengan sus momentos buenos porque, como decía Charles Chaplin, un día sin sonreír es un día perdido. De la misma manera, si sólo trabajamos en nuestro proyecto esos días buenos y lo evitamos cuando tenemos un día no tan bueno, es probable que no salga adelante. Hace poco una amiga me dijo una frase de Anxo Pérez que dice “Los que triunfan no lo hacen gracias a ponerse en marcha cuando tienen su motivación por las nubes, sino a hacerlo cuando la tienen por os suelos”.

Esto de los proyectos es como el amor. En una primera fase nos enamoramos hasta las trancas, todo es maravilloso e invertimos en ese amor/proyecto todo nuestro tiempo sin que esto nos genere cansancio o pesadez. Conforme pasan las semanas y los meses, esa pasión del inicio se va perdiendo y es necesario ir alimentándolo de a poquito para que siga vivo. Hay que seguir regándolo, hay que dedicarle tiempo y ser constante para que, llegado el momento, pueda florecer y mostrar toda su belleza.

Y en esas estamos. Si al inicio, cuando todo fluye y es maravilloso, te comprometes contigo mismo para trabajar en él hasta verlo florecer, mantente firme en tu decisión, sé fiel a ti mismo y date un tiempo para ver todo lo que te puede ofrecer. Hay veces que simplemente nos volvemos perezosos. Si ese es tu caso, levántate y comprométete a dedicarle un tiempo al día o a la semana pero sé fiel a ese compromiso. Puede ocurrir que, pasado un tiempo, te des cuenta de que no era lo tuyo. Entonces, sí podrás dejarlo ir para empezar otro nuevo. Pero trabaja, da todo de ti mismo para hacerlo funcionar. Si es para ti, florecerá.

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