«El manuscrito encontrado en Accra» – Paulo Coelho-

Releyendo “El manuscrito encontrado en Accra”, de Paulo Coelho, he encontrado un capítulo que habla del éxito. Me ha llamado la atención porque empieza diciendo que “El éxito no nos lo brinda el reconocimiento ajeno”. Es una idea con la que estoy de acuerdo, aunque parece chocar con lo que estamos acostumbrados a ver en la calle. Si lo piensas bien, si cada uno tiene una idea de lo que es tener éxito en su vida y lo que es para mí no tiene por qué coincidir con lo que quieres para ti, el reconocimiento exterior poco nos debe importar.

Cosa diferente es lo que dice un poco después “Has conseguido que tu trabajo fuese respetado, porque no lo realizaste sólo para sobrevivir, sino para demostrar tu amor por los demás”. Cuando sigues los dictados de tu corazón y actúas de acuerdo a tus principios y valores, y al mismo tiempo ofreces tu trabajo a los demás, hagas la actividad que hagas, te sentirás satisfecho y habrá personas que reconozcan tu labor. Aun así, lo más importante es que tú te sientas bien con lo que haces.

Justo a continuación dice que el éxito significa que “Has conseguido terminar lo que empezaste, aunque no hubieses previsto las trampas del camino”. Quizás éste sea uno de los puntos más peliagudos porque ¿cuántas veces empiezas algo y lo has dejado ante la primera dificultad? La satisfacción del trabajo terminado es indescriptible. Los obstáculos que podemos encontrar hacen que aprendamos nuevas formas de hacer las cosas y al terminar, ya no somos los que éramos al inicio. Si evitamos terminar lo que empezamos por pereza, por miedo o por el motivo que sea, nunca sabremos hasta dónde podría habernos llevado ese camino que habíamos iniciado. Eso sí, yo distinguiría entre los caminos que no deseamos realizar porque descubrimos que no son para nosotros y aquellos que nos encantaría hacer si no hubiera tantas dificultades. El camino hacia el éxito parece requerir de coraje y constancia. Coelho explica que cuando el éxito llega, lo hace de forma natural y nadie se pregunta de dónde viene. “Sin embargo, si alguien osase a preguntar, la respuesta sería: pensé en desistir, creí que Dios ya no me escuchaba, muchas veces tuve que cambiar de rumbo y, en otras ocasiones, abandoné mi camino. Pero, a pesar de todo, volví y seguí adelante, porque estaba convencido de que no había otra manera de vivir mi vida.

La cuestión es, ¿cómo quieres vivir tu vida?

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